bombilla en mano

Apréndeme despacio. Creatividad en el aula


Me resulta difícil abordar este tema. Por un lado tenemos un sistema educativo encorsetado que no está diseñado para el fomento de la creatividad. Por otro hay muchísimos profesionales de la educación que se dedican a la innovación educativa cada día, poniendo en entredicho ciertos aspectos de “calidad” de los planes educativos. Me da la impresión de que no voy a saber ser justo en ningún lado.

A los alumnos al final de su formación se les dice: te tienes que inventar a ti mismo, después de años en los que se les ha entrenado sobre cómo se tienen que hacer las cosas.Foto Piajet y cita

Uno de los problemas que existe es que se nos ha vendido la creatividad como terreno exclusivo de las artes, cuando en realidad está en todos los campos: en las matemáticas, en la manera normalizar  los conflictos, la forma de comunicarnos, la forma de realizar las tareas.

Creatividad es abrir una nevera y con lo que encuentras hacer una cena, y en los tiempos que corren  en algunos casos se le debería considerar un arte.

Pero la creatividad en la escuela va truncada desde la formación de los profesionales de la educación. No nos enseñan (de forma general) a trabajar el aspecto creativo de nuestros alumnos, y ya ni comento de la labor docente.

Así cuando en el trabajo acogemos a alumnas y alumnos de prácticas,muy bien se les tiene que dar para no acabar  haciendo cadenetas para decorar la próxima fiesta, o farolillos, que es típico de Madrid y sus fiestas (ahora se está celebrando San Isidro en la mayoría de los centros escolares). Algunos dirán: pues si es típico es típico. Bien, pero solo apuntar que las cadenetas no aportan formación docente y que el baile típico de Madrid es originario de una polka alemana, y esta a su vez de una danza escocesa (de ahí su nombre), y que es típico desde mediados del siglo XIX, no antes. En definitiva, las cosas pueden cambiar y la creatividad es uno de los factores que provocan esos cambios, si la dejamos.

La creatividad también está truncada desde los planes de estudio, que están en su mayoría orientados a atesorar información y no a tener conocimientos. Tampoco a tener habilidades para el desarrollo creativo fuera de las pinturas, en el mejor de los casos.

La creatividad está truncada por esas comunidades educativas que hacen un corta pega de años anteriores, con la escusa de que no hay tiempo para cambios. Esos claustros que no facilitan las aportaciones, básicamente subyugados por la ignorancia de algunxs. Pero lo que tenemos que plantearnos es  cuántas veces ha sido objeto de la misma  unidad didáctica (proyecto o como se denomine según la metodología o moda) un alumno, cuántas veces han trabajado la primavera en su etapa de infantil… A ver si estamos trabajando de forma cíclica como en los años 50 del pasado siglo…

Pero sobre todo la creatividad está truncada por la falta de tiempo. Todos tenemos que cumplir un calendario que nos imponemos y nos imponen. Hasta hay quien programa los centros de interés…por ahorrar tiempo. Todos tenemos que cumplir un horario, y la carga de trabajo no deja tiempo para pensar, imaginar y crear, con la dedicación necesaria. Y con los alumnos nos pasa lo mismo. Recuerdo el día que trabajando en uno de los barrios más deprimidos de Madrid en un proyecto de educación en el tiempo libre, una de las niñas me decía: Espera, apréndeme despacio (por enséñame despacio), que no lo entiendo. Y yo sólo tenía dos horas a la semana, y no seguidas.  Este experimento ilustra claramente la necesidad de tiempo, y de tiempo de calidad.

Pero también hay profesionales que sí desarrollan un trabajo espectacular en cuanto al proceso creativo. Algunos dentro de un entorno o centro que apuesta por ello, otros trabajan en una clandestinidad que solo afecta a su aula. Hay centros enteros que se dedican a la CREATIVIDAD en mayúsculas, ofertando todos los espacios y los tiempos para el desarrollo de ésta. Hay conferenciantes que te instan a desarrollar las programaciones que por imperativo legal has de tener y por otro lado ejecutar un plan  en el que dar cabida una educación que no esté encorsetada… También hay formación dentro de movimientos de renovación pedagógica que ofrecen alternativas a lo más tradicional. Hay alternativas, aunque muchas veces es a costa de una energía de activación que no siempre nos sale rentable.

 

– A mi no me gusta esa comida.

– ¿Pero la has probado?

Todos vemos normal esta respuesta, y algunos argumentamos así a diario.

– Yo no soy creativo.

– ¿Pero lo has probado?

Esto ya chirría un poco ¿Verdad?

Con un poco de dedicación de tiempo (que no es lo mismo que dedicar más tiempo, se trata de eliminar trabajos estériles e invertir ese tiempo en creatividad) podemos comenzar a “probar” la creatividad como las comidas nuevas. Después lo aderezamos con técnicas que facilitan los procesos creativos igual que decoramos las nuevas comidas…

¿Y tu? ¿Lo has probado?

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